Interpol hackea cryptomalware que infectó millones de enrurtadores
Interpol, en colaboración con otras agencias, ha asestado un duro golpe al cibercrimen en Asia. La agencia internacional anunció la exitosa conclusión de la Operación Goldfish Alpha, para la que contó con la colaboración de la firma de seguridad informática Trend Micro y agencias policiales de más de 10 países; esta operación se enfocó en la eliminación de Coinhive, un malware de minado de criptomoneda (cryptomalware), que fue erradicado de casi 20 mil enrutadores.
Durante medio año, el Complejo
Global de Innovación de Interpol (IGCI) trabajó para detectar y eliminar esta variante de malware instalada
en los enrutadores de la firma MicroTok, que sufrieron infecciones a gran
escala en múltiples países de Asia, como Brunei, Camboya, Indonesia, Malasia,
Filipinas, Singapur y Tailandia.
Por otra parte, los expertos en seguridad
informática de Trend Micro prepararon diversos documentos informativos muy
útiles para las víctimas de malware de minado, por lo que miles de usuarios
aprendieron a actualizar sus enrutadores y desinstalar el software malicioso.
La Operación Goldfish concluyó a finales de 2019, aunque restan miles de dispositivos
infectados en Asia y el resto del mundo.
La agencia internacional calcula
que esta operación logró erradicar cerca del 18% de las infecciones de Coinhive
a nivel mundial, por lo que se espera que el número actual de enrutadores
ejecutando este cryptomalware no pase de las 110 mil unidades, mismas que no
han sido actualizadas por sus administradores.
Es preciso recordar que este ataque, conocido como cryptojacking, depende del poder de procesamiento de las máquinas infectadas. Debido a que un enrutador representa potencia informática mínima, los hackers deben comprometer decenas de miles de enrutadores para conseguir el poder de procesamiento equivalente a una red de unas pocas computadoras.
Acorde a especialistas en seguridad
informática, sus débiles configuraciones de seguridad, además de su amplio uso
a nivel mundial, hacen de los enrutadores uno de los principales objetivos de
los actores de amenazas que utilizan el cryptojacking para generar ganancias.
Aunque los ingresos generados empleando este ataque no son muy altos, se requieren
muy pocos recursos para infectar decenas de miles de dispositivos, por lo que
es una variante muy lucrativa.
El número de infecciones de
cryptomalware ha disminuido a lo largo de los últimos dos años, pues las
herramientas antivirus más recientes cuentan con la capacidad para identificar
estos programas maliciosos. No obstante, un reporte de seguridad informática
del Instituto Internacional de Seguridad Cibernética (IICS) afirma que los
actores de amenazas no se han detenido y siguen desarrollando nuevos y más
eficientes métodos de infección.
El año pasado los hackers
maliciosos demostraron su capacidad para reinventarse, desarrollando métodos de
infección basados en la esteganografía,
lo que les permitió ocultar software malicioso en imágenes, archivos PDF e
incluso en muestras de audio en formato WAV con la finalidad de evadir la detección
del software antivirus e infectar al mayor número de dispositivos posible. Ya
sea para desplegar campañas de cryptojacking, o para crear gigantescas botnets
útiles en otras variantes de ataque, los expertos consideran altamente probable
que los ataques basados en esteganografía alcancen registros de actividad sin
precedentes durante 2020.
Trabajando como arquitecto de soluciones de ciberseguridad, Alisa se enfoca en programas de recompensas, protección de datos y la seguridad de datos. Antes de unirse a nosotros, ocupó varios puestos de investigador de ciberseguridad dentro de una variedad de empresas de seguridad cibernética. También tiene experiencia en diferentes industrias como finanzas, salud medica y reconocimiento facial.