Big Data para frenar la propagación del coronavirus en Colombia

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Por: Carlos Escobar @colombiailove

Hoy cuando la crisis da los primeros signos de estar controlada en China les quiero contar cómo se ha combatido el virus allá y el efecto de las medidas tomadas en la población.

Primero recordemos que China ya sufrió un brote de un coronavirus en 2003, con 349 muertos, sobre todo en Hong Kong, este fue el SARS. El pánico se apoderó de la población y se hablaba de que la enfermedad podría matar a cientos de miles de personas.

En ese entonces también se cerraron colegios, se pusieron hoteles en cuarentena y se generalizó el uso del tapabocas. Además, China ha sufrido otros brotes esporádicos de gripe aviar (H1N1) que han ido concienciando a la gente sobre cómo actuar contra los virus. Es decir, estas medidas no son nuevas.

Al hablar de China, hablamos de otro planeta. Esta civilización ha vivido oprimida casi siempre. La cultura de clases, los emperadores absolutistas, los dictadores políticos, etc. La dedicación, el esfuerzo y el bien común son valores asumidos en China, incluso por encima de las libertades individuales.

Yendo al grano, la crisis estalló en diciembre, pero hasta mediados de enero se visibilizó. Ahí el gobierno se dedicaba a acallar las voces de los médicos que alarmaban de la situación mediante el uso de formas mafiosas, como es costumbre en el país comunista.

Todo cambió días antes del Año Nuevo Chino, cuando el gobierno decide cerrar la ciudad de Wuhan, principal foco de la epidemia. Se cerraron las oficinas, las fábricas, las escuelas; el aeropuerto, las estaciones de tren y las carreteras.

La cuarentena de Wuhan, donde viven unos 10 millones de personas, se declaró el 22 de enero, cuando el número de afectados era de tan solo 500 personas.

Conocidos me informaron que en la Comunidad de Madrid, donde viven unos 7 millones de personas hay 500 casos y no ha pasado nada de esto, incluso el gobierno nacional, autonómico y municipal, permitieron la multitudinaria marcha del 8M y un congreso del partido político VOX en el palacio deportivo de Vistalegre.

Santiago Abascal, líder del partido políticos VOX. Tercer congreso nacional del partido en el Palacio de Vistalegre, Madrid (España)
Marcha 8M, Plaza de Cibeles, Madrid (España)

Por otro lado, mis conocidos en China me contaron que las restricciones se instauraron en el resto del país y la maquinaria gubernamental se puso en marcha para controlar a la población, y como no podía ser de otra manera, los chinos comenzaron a usar los datos de las personas. Los comités vecinales y las empresas deben enviar un informe diario al gobierno con datos precisos de los ciudadanos. Esto es, nombre, apellidos, documento de identidad, temperatura a las 10 am, lugares visitados en los últimos 14 días, contacto con afectados, síntomas, etc. Un formulario que todos los ciudadanos tienen que rellenar diariamente en sus teléfonos móviles, muy cómodo e útil.

Formulario sobre el COVID-19 que deben rellenar a diario los ciudadanos chinos.

Es decir, de forma audaz, usando el “Big Data”, el gobierno implanta un sistema de códigos “semáforo” que aparecen en el smartphone al escanear un QR: verde si no hay peligro; naranja para los que han visitado zonas sin riesgo durante los 14 días previos; rojo para los que deban permanecer en cuarentena.

Código semáforo para prevenir la propagación del virus.

Este sistema cruza datos del Ministerio de Salud, del de Transporte y de la Policía, con la info que el comité vecinal y empleadores envían a diario al gobierno. Saben quién eres, dónde estás, con quién estás… Si viajas en un tren con un infectado, el gobierno se enterará. Y funciona de tal manera que te piden escanear ese QR en tu lugar de trabajo, en las urbanizaciones donde vives, en muchos restaurantes, etc. Así, si un vecino o un compañero de trabajo es hospitalizado por el virus, tu código saldrá rojo, te negarán el acceso y te mandarán a casa a hacer cuarentena.

Código QR a la entrada de establecimientos públicos y privados para alertar de un posible lugar sospechoso de estar infectado.

Hace dos semanas, un vecino de un amigo en Shanghái llegó en un vuelo en el que se detectó un caso. La policía fue a buscarlo al día siguiente a su casa y se lo llevó a pasar la cuarentena a un hospital/hotel. No es un sistema infalible, pero es rápido y bastante eficaz que podríamos implementar en Colombia.

Me comentaron que aunque no está prohibido, la gente no viaja fuera de sus ciudades porque es probable que al volver tengan que estar en cuarentena. En las urbanizaciones solo dejan entrar a los residentes; en los lugares de trabajo solo a los empleados y prohibidas las visitas.

La situación llegó a tal punto que mi amigo me envió una foto de la impresora de su oficina, que lleva 2 semanas sin funcionar y no dejan entrar al técnico que tiene que arreglarla.

Personas ajenas a las empresas tienen prohibida la entrada.

En su oficina ni siquiera usan la calefacción por miedo a que el virus se propague por los conductos del aire. La gente trabaja con el abrigo puesto (y, por supuesto, con tapabocas, este si obligatorio), afortunadamente en Colombia no tenemos estaciones.

Empleados no usan la calefacción por miedo a que se propague el virus por los conductos de aire.

Es más, la mayoría de restaurantes han estado cerrados casi por dos meses. A los que han abierto, un decreto municipal los ha obligado a reducir el número de mesas para aumentar la separación entre los comensales.

Separación de mesas en restaurantes de Shanghai

Las clases en colegios y universidades fueron suspendidas desde el 24 de enero, no se sabe hasta cuando. Se ha montado un sistema de clases on-line para que los alumnos puedan seguir estudiando desde sus casas.

Igual pasa con los lugares de ocio. Los cines, las discotecas, los polideportivos, los gimnasios privados, los parques infantiles… La gente va de casa a la oficina y de la oficina a casa. No hay más. A día de hoy no hay visos de reaperturas, ¿Se imaginan dos meses así en Colombia?.

En un lugar público o privado, te toman la temperatura. En el metro, en las oficinas (obligatorio a las 10am y a las 3pm), para entrar al edificio en el que vives, en los pocos restaurantes que están abiertos, etc.

Chequeo de temperatura en sitios de trabajo.

Me comenta mi amigo que cerca de su casa en Shanghai hay un parque con un carril para bici. Para acceder, te bajan de la bicicleta y te toman la temperatura. Si das más de 37.3, un policía reporta tu situación, código rojo y te mandan para tu casa dos semanas en cuarentena.

El nivel de control llega hasta tal punto que en los ascensores han colocado unas marcas en el suelo que indican el lugar en donde te tienes que situar para evitar acercamientos indeseados.

Marcas en el suelo de los ascensores para mantener distancias.

Imagínense que piden una hamburguesa del corral y, cuando te llega a la casa, un papel indica el nombre del cocinero y te asegura que su temperatura está por debajo de los 37,3 grados, así está pasando en China y esto es una garantía de seguridad para todos.

Pedido de comida a domicilio con datos sobre el cocinero.

El trastorno económico para China está siendo brutal. El output industrial en febrero se desplomó a la mitad y los perjuicios para el sector de los servicios fueron peores. Se estiman unas pérdidas de $196 mil millones de dólares.

Mientras tanto, en España, por poner otro ejemplo cercano, la vicepresidenta Nadia Calviño decía el pasado 4 de marzo que prevé impactos “poco significativos” en la economía por coronavirus.

¿Ahora ven la diferencia?, en Shanghai hay la mitad de casos que en españa y viven 20 millones de personas. En Madrid están en pañales en tomar medidas, y ya tienen el doble de casos que Shanghai y ni hablar de Italia.

Es momento de pensar en Colombia y adelantarnos a la situación. Ojalá podamos contener el virus sin llegar a tanto. El problema es que aún hay gente que piensa y predica que esto es una simple gripa, cuando no es así.

Hay quienes tenemos claro que se debe actuar ya para contener el virus y no esperar a que tengamos más casos en Colombia. No es menor el uso que le podemos dar al Big Data y la tecnología para salvaguardar nuestra salud.

Reflexionen y llámenme, yo los puedo ayudar.

 

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