El brote mundial de coronavirus ha forzado a miles de organizaciones públicas y privadas a alejarse de los centros de trabajo, recurriendo al trabajo desde casa. Esta práctica tiene sus consecuencias obvias, aunque expertos de una empresa de ciberseguridad han señalado otros posibles resultados no previsibles anteriormente.

Empresas de todo el mundo han solicitado a sus empleados trabajando desde casa desactivar sus altavoces inteligentes (smart speakers) mientras dura la contingencia, pues temen por la posibilidad de que Alexa o Google Home puedan escuchar información confidencial.

Cabe mencionar que ha sido demostrado en múltiples ocasiones que estos dispositivos son capaces de escuchar a los usuarios incluso cuando no se les pide realizar una acción explícitamente. Las compañías realizan estas tareas de seguimiento y recolección de información con la excusa de mejorar el aprendizaje automático de estos dispositivos, aseguran especialistas de una empresa de ciberseguridad.

Esta recolección de datos puede ser perjudicial para los profesionales que operan información confidencial de forma rutinaria, como profesores a distancia, médicos, abogados, funcionarios públicos y ejecutivos de empresas privadas.

Recientemente, un bufete de abogados solicitó a todos sus miembros apagar cualquier dispositivo inteligente de uso no prioritario: “puede que esta sea una medida un tanto paranoica, pero debemos contemplar todos los posibles riesgos”, comentó un representante de una empresa de ciberseguridad.

Especialistas en ciberseguridad afirman que ni siquiera es necesario que el usuario hable en voz alta para desencadenar este escenario, pues un asistente de voz puede ser invocado incluso por el ruido generado por el televisor o la radio. Un experimento llevado a cabo por especialistas de Northeastern University concluyó que un smart speaker empleado en un hogar normal podría ser activado por accidente hasta 20 veces al día.

Cifras reportadas por el Instituto Internacional de Seguridad Cibernética (IICS) aseguran que alrededor de 60 millones de estadounidenses cuentan con al menos un smart speaker en sus hogares. Además, el uso de estos dispositivos se ha vuelto algo increíblemente común, lo que incrementa el alcance de esta actividad de recolección de datos a niveles inusitados. Los usuarios deben ser conscientes de que los empleados de estas compañías escuchan activamente algunas muestras de sus interacciones con estos dispositivos, por lo que no está de más considerar si realmente vale la pena emplear estos equipos de forma rutinaria.

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